Notas para la acción – Apuntes para pensar nuestras luchas

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Notas para la acción
Apuntes para pensar nuestras luchas 

Henry Renna G.
Movimiento de Pobladores en Lucha
Partido Igualdad
Vía Popular y de los Pueblos ala Constituyente Social 

 

A continuación compartimos unas notas para la acción. Las notas, para este caso, son reflexiones significativas que nacieron de momentos, de experiencias de lucha y organización Por ello son desordenadas, dispersas, difusas,  pero mantienen un eje articulador, que corresponde a una de las políticas estratégicas de los movimientos sociales vinculados al proyecto igualitario: la transformación social desde lo territorial mediante el poder-hacer de los de abajo. Es de esperar que los apuntes se crucen, que no tengan un orden lógico, e incluso que se problematicen mutuamente en algunos casos. Este dinamismo de las ideas, es gracias al dinamismo de la práctica política, son gracias a un movimiento en movimiento…a una sociedad en movimiento.

  

Sobre el capital en su forma neoliberal

El mundo ha cambiado y Chile también. La dictadura yla Concertaciónnos dejaron un sistema que debemos transformar: una matriz económica que produce una concentración brutal de la riqueza y una socialización acelerada del endeudamiento, creando día a día pobreza y miseria; un esquema laboral que genera trabajo penoso e inseguridad; un régimen productivo depredador de la naturaleza y que pone en jaque la supervivencia de nuestros hijas e hijos; un aumento de la segregación, guetización y de la inseguridad en las ciudades; un sistema político cerrado a la participación ciudadana y que pone el aparato burocrático al servicio de intereses empresariales, la exclusión de vastos sectores de la población de la educación, la vivienda y la salud; y un sistema de valores que exacerba el individualismo consumista y que niega la diversidad (sexual, etaria, étnica y religiosa) del género humano.

 

Apunte I: Estamos frente a un sistema que dice estar bien, pero se vive todos los días  la desigualdad económica, la injusticia política y la opresión cultural de las grandes mayorías.

 

El capitalismo que nos acompaña hoy día, se ha articulado, como dice Valdés, en un sistema de dominación múltiple donde la apropiación de la plusvalía se da en torno a la variable capital-trabajo, pero también ésta puede ser sexual, racial, etaria, ecológica, etcétera. El capital así cruza desde el ámbito de la producción hasta el del consumo, abarcando la mayoría, sino todos, los campos de la vida social.

 

Apunte II: Si la dominación es múltiple la resistencia también debe serlo.

 

Sobre el poder

En la medida que se generan desde los poderosos, mecanismos, dispositivos e instrumentos de dominio y explotación, se despliegan con mayor o menor visibilidad, a manos de los pueblos,  estrategias, técnicas y modalidades de resistencia. Son las dos caras de la misma moneda: el poder. Las resistencias entonces no aparecen de la nada, sino están ahí, y en ciertos momentos –como sugiere Zibechi- estallan como una flor. Diría Mignolo, son las historias negadas e invisibilizadas. Es esa potencialidad inscrita en distintos ámbitos de la vida social que, bajo ciertos contextos políticos, económicos, culturales e incluso comunicacionales, adquieren fuerza de masa y se hacen visibles con desacato, sabotaje e insubordinación. Somos la otra cara de la dominación. Aquello sobre lo que se instituyó, pero no fue, no es, ni será capaz de destruir ni eliminar. Señalaría Khiari: a la opacidad del poder despótico se corresponde la opacidad de las resistencias, las tecnologías de control y disciplina se acompañan de dispositivos de esquiva, de camuflaje, de evasión, de transgresión.

 

Apunte III: Donde exista dominación, habrá resistencia, por ello la tarea es fortalecer donde haya y sembrar donde no, ejercicios contra-hegemónicos.

 

En ocasiones encontramos el éxito en alguna táctica, la asertividad de alguna estrategia, o más importante, momentos en que la política del movimiento se convierte en una política popular. Sin embargo, no debemos pensar que el dominio dejó de existir; aunque sea más difícil de ver no por ello es menos real. Aún en los puntos más álgidos de la lucha, y en los momentos de mayor liberación, existen atisbos de nuestros dominadores. Por nuestra boca sigue saliendo, aunque no queramos, la voz del opresor. El poder nunca deja de estar, se constituye, ni más ni menos, por nuestras relaciones. Esto nos habla del desafío sistemático de transformarlas desde ya, y de ahí todos los días hasta la libertad. De cierto modo es, siguiendo a Sandoval, ensayar un horizonte histórico propio sin perder conciencia de las contradicciones y las ambigüedades de las relaciones sociales de la dominación capitalista que habitamos.

 

Apunte IV: Si la dominación tiene su fuerza en nuestras propias relaciones, debemos partir por transformarlas. La lucha por la eliminación de toda dominación es permanente, ésta no descansa, nosotros tampoco.

Sobre la política de abajo y desde los bordes

Siempre ha existido una manera de hacer política que se ha dado en los alrededores del Estado. Lo rasguña, lo golpea, en ocasiones lo cruza y logra no quedarse atrapado en él. A veces incluso logra superarlo, esquivando su ofensiva con estrategias que, desde los bordes ejerce una resistencia; una política salvaje diría Luis Tapia. La dictadura barrió prácticamente con todo ejercicio emancipatorio que fuese anti-capitalista, y la institucionalización de la lucha en la transición a la democracia profundizó este cuadro,la Concertacióndigirió, domesticó, fragmentó y/o criminalizó a todo ejercicio de poder que no considerase al Estado como motor de su desarrollo.

 

 Apunte V: Por los bordes de la institucionalidad de forma permanente ha corrido una historia que, sin prisa pero sin pausa, ha construido un Chile distinto.

 

Tenemos la esperanza intacta de que otro mundo es posible y seguimos convencidos que la destrucción del Estado y del Capital es un camino ineludible para el levantamiento de una sociedad del “buen vivir” (sumak kawsay), donde todas y todos tengamos una “vida buena” (kume mogen). En esta senda, la práctica revolucionaria autogestionaria se convierte en una herramienta estratégica para dar cara a dos tareas fundamentales: una negativa que es (a) la eliminación progresiva de las estructuras que producen desigualdad y dominación, y también una positiva (b) la edificación -en tiempo presente- de una nueva institucionalidad social que permita la autorrealización y la emancipación colectiva. Es decir la autogestión tiene la misión de ir desplazando los campos de hegemonía del Capital y del Estado, al mismo tiempo que va más allá de él, proveyendo de una opción diferente para la vida humana en sociedad.

 

Apunte VIuna alternativa revolucionaria para los actuales tiempos debe tener la doble preocupación de destruir las estructuras de dominación/explotación y también crear nuevas coyunturas de liberación/emancipación.

Sobre estrategias y tácticas

El desafío estratégico entonces como movimiento es pensar un futuro pero que, prefiguramos hoy. La práctica cotidiana desde nuestras organizaciones debe generar en el presente ejercicios emancipatorios que vayan trazando el dibujo de la libertad del mañana. No esperamos que otro la construya, no esperamos el cumplimiento de etapas, más bien tensionamos nuestra práctica diaria para anticipar un futuro de dignidad. La emancipación o comienza hoy, o no comienza nunca, diría categóricamente Sousa Santos, o en palabras de Holloway, vivir ahora el mundo que todavía no existe es la única forma de crear ese mundo, o sintéticamente según Bakunin, la revolución “se hace”, se vive en los hechosEs -diría Bloch- la facultad de pensar el futuro desde la acción y la imaginación de lo que es un embrión del presente.

 

 Apunte VII: reconocer antes que todo, que la revolución es un asunto del presente. Es una política prefigurativa.

Esto implica tácticamente pasar desde la reacción a la crisis, que ya es difícil, a la superación coetánea de la misma. Debemos enfrentar los ataques del capital sobre la madre tierra y las nuevas formas de esclavitud y enajenación que genera, pero más difícil forjar aquí y ahora una nueva lógica de producción y organización societal. Asumimos el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la gente, pero también de perfilar colectivamente un nuevo proyecto de vida, de ir orientando las prácticas emancipatorias y encuadrando la lucha social en un horizonte de liberación.

 

Apunte VIIIla lucha es por vivir mejor y, también por vivir bien; por transformar las condiciones reales de existencia y darles un nuevo sentido. Es también una política performativa.

Sobre el Sur

La única manera de evitar que en la futura sociedad libre se reproduzcan las formas de explotación económica, injusticia política y opresión cultural propias del Capital y del Estado, es que construyamos diariamente una modalidad distinta de relacionamiento, de producción y de organización, demostrarnos hoy que sí se puede, que es posible un mundo y una sociedad otra. El problema no es solamente, señalaría Bonano, qué hacer después sino principalmente, qué hacer en este momento para que después no nos encontremos delante de una estructura que vuelva inútiles los esfuerzos de los trabajadores. El movimiento social así, en su quehacer autogestionario, lo que más tiene es política, de movimiento político, en tanto edifica una nueva sociedad y forja en su caminar nuevas relaciones de poder, de colaboración, solidaridad y apoyo mutuo. Formula Gutiérrez en este sentido, que existe otra acepción del poder, una como capacidad individual y colectiva de producir y regenerar la vida afianzando modalidades autónomas de autorregulación y, es esa misma creación de nosotros mismos, la medida de debilitamiento y disolución del otro poder.

 

Apunte IXEl antecedente a la destrucción del Estado y del Capital, recae en la construcción de un poder dual, de una autonomía, que nace desde abajo y desde adentro, es decir desde los oprimidos y desde su organización basal.

Esta perspectiva se presenta como alternativa frente a las tradicionales salidas de las fuerzas de izquierda o derecha ante las crisis. O se impone “todo al Mercado” o se reivindica “todo al Estado”, esperando nuevamente que ambos resuelvan la situación, que por quinientos años han sostenido. Creemos en el despliegue autónomo de una sociedad en movimiento que, recuperando la confianza en sus propias fuerzas, se convierte en un motor del cambio social.

 

Apunte Xni privatización, ni estatización: autogestión

Sobre el Estado

Con esto claro, no podemos sino problematizar sobre la relación con el Estado. En la liberación/emancipación requerimos de rebelionesrevoluciones y reformas. Es decir, se necesitan de (a) ejercicios que saboteen, desacaten y se insubordinen contra la hegemonía, (b) otros que lo esquiven y reinterpreten con fines emancipatorios, y también se necesitan de (c) esfuerzos tácticos dirigidos a su contaminación, a su fragmentación, en definitiva a su debilitamiento.

 

Apunte XI: sabiendo que lo central está en la construcción de ese poder dual, el Estado sigue allí, y no por darle la espalda éste caerá, por eso debe ser parte de la lucha.

 

Así pues, el movimiento tiene la necesidad ineludible de llevar una lucha contra el Estado donde se le golpea con acción directa y desobediencia en la lucha callejera frente a sus aparatos represivos y de orden. Como señalamos también, el objetivo de construir sin Estado, por afuera de él, desde los bordes, mediante ejercicios autogestionarios en el ámbito de la salud, la educación, la comunicación, el trabajo y la vivienda que construyan en tiempo presente autonomía territorial. Pero, a su vez, tenemos la tarea siempre compleja, de conquistar desde el Estado, empujar reivindicaciones populares dentro de la institucionalidad, ya sea con la administración popular de los fondos fiscales, legislaciones que favorezcan el bienestar del pueblo, o con espacios de representación popular.

Apunte XII: para una táctica integral el movimiento social debe considerar en su lucha el camino contra el Estado (rebeliones), sin el Estado (revoluciones) y desde el Estado (reformas).

 

Sobre el gobierno

Este último camino, desde el Estado, está siempre lleno de riesgos: domesticación, dependencia, cooptación, etcétera. Lo fundamental es comprender que esa táctica si corre sola pierde toda razón emancipadora y si se disoció de la asamblea pierde todo sentido transformador; no se puede confundir nuevamente que la elección democrática de un gobierno popular es equivalente a tener poder popular, pero no por ello, nos omitiremos voluntariamente de ese campo de lucha y cederemos gratuitamente ese espacio de poder.

 

Apunte XIII: las conquistas populares desde el Estado no son un fin en sí mismo, y por ende la organización popular y la autogestión no son medios para ese fin, sino más son el sur del movimiento; lo que es un medio son estas conquistas, herramientas para fortalecer la vía de liberación de nuestros pueblos.

 

Un posible “gobierno del pueblo” mas no puede ser el principio del camino revolucionario, y está claro que no es el término. No es con la dirección desde arriba de un comando que se motoriza una emancipación. El rol del gobierno popular se limitará pues, a “apretar el botón” que desencadenará a lo largo y ancho de todo el territorio las fuerzas vivas que estuvieron construyendo durante décadas. Su rol se reducirá a defender, multiplicar, socializar y fortalecer todos los ejercicios de construcción de poder popular que le antecedieron.

 Último apuntenunca más sin nosotros.

 

En definitiva el camino contrasin y desde el Estado, mediante rebeliones, revoluciones y reformas, requiere asumir que en el camino de emancipación y liberación de nuestros pueblos se necesitan de todas las formas de lucha. Estas son herramientas, no premisas, que según su contexto adquieren utilidad política transformadora. Hoy pueden ser reformas y revoluciones, mañana serán rebeliones. Lo central es que estemos preparados para asumir cualquier de ellas.

 

El movimiento social, como es nuestro caso, y sus plataformas de coordinación en la lucha (Federación Nacional de Pobladores), sus marcos de  articulación política (Partido Igualdad) y sus espacios de encuentro y de construcción constituyente (Vía Popular y de los Pueblos ala Constituyente Social),  debe hoy liberarse del dogmatismo y de cualquier forma de determinismo que limite su quehacer social y político ante los cambios de la coyuntura. Debe superar todo tipo de sectarismo en la lucha, vanguardismo en la práctica, y localismo en la política. El movimiento social debe ser hoy una alternativa política, económica y cultural para Chile, los trabajadores y sus pueblos.

 

 Enero, 2012
Desde las poblaciones



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